El significado de la declaración que no hay divinidad que merece ser adorada a parte de Allah


Que una persona testifica con su lengua, su corazón y sus actos que todas las divinidades adoradas fuera de Allah son obsoletas, y que él no cree en todos porque ellas (no han, no pueden y no podrán) crear, dar sustento, dar vida o dar muerte, pero también ellas (no han, no pueden y no podrán) ayudar o participar en la creación y el sustento, dar vida o dar muerte.

Por lo mismo, ellas (no han, no pueden y no podrán) decretar, gestionar o incluso oponerse a la gestión; en efecto, el sol se levanta desde el oriente, esas divinidades no pueden hacer que se levante desde el occidente, lo mismo para el día y la noche, ellos se alternan entre verano e invierno, ellas no pueden evitar la noche para que el día sea eterno, ni a la inversa, igualmente para las plantas, los animales y la humanidad, ellos se alternan periódicamente en su crecimiento, su vida, su muerte, sus especies y sus funciones. Todas esas deidas falsas no pueden cambiar estos sistemas, asimismo los vientos drenan en todas la direcciones de la tierra, por ejemplo no pueden estabilizar su dirección.

Por consiguiente, ya que todo en el universo está organizado según el decreto de Allah, y que estas divinidades no pueden cambiarlo, entonces esto es la prueba que son deidas falsas, el que adora estas deidas falsas al invocarlas, matando por ellas, haciendo oraciones, ofrendas, y así sucesivamente entre los actos de adoración, Allah lo describió en el Corán como:

 ignorante, mentiroso, calumnioso, extraviado, injusto, agresor, perverso, corrupto, criminal.

Y Allah lo describió también como: incrédulo no musulmán.

Porque al contrario, el musulmán: él es quien testifica que en realidad sólo hay una sola divinidad que es Allah.

 Esto obliga a todos a adorarlo solo y no asociarle nada, porque él ha creado todas las criaturas y ha moldeado las formas y ha creado las formas y ha creado las almas de los vivos entre ellas.

Ya que Allah es el creador de todas las criaturas, entonces él conoce todos sus detalles, y sus obras, él conoce lo que hay en su interior, él conoce lo que está escondido en los cielos y las tierras, esto obliga a las criaturas a adorar su creador que esta al tanto de todo a propósito de ellas.

Y ya que Allah es quien ha dado el sustento a todas las criaturas, en particular a los hijos de Adán, ya que él les ha concedido innumerables beneficios, y los favoreció sobre muchas criaturas, él los ha concedido lo que está en el cielo y la tierra y lo que está en la tierra y el mar, entonces todo está a su servicio, entonces esto obliga a los hijos de Adán a adorar a su señor que los ha educado con sus beneficios.

Ya que Allah es el creador, entonces es el rey.

Y ya que Allah es el rey, esto obliga a los mundos a adorar a su señor, el rey que los posee y posee los cielos y las tierras.

Y ya que Allah es el soberano que maneja las cosas como él desea antes y después y decreta los destinos como él desea, esto obliga a la gente a adorar a su señor: el soberano, el gran, el capaz, el poderoso, el glorioso, el omnipotente, el dominante, él es solo quien gestiona todo regularmente con un grado específico.

Esto es lo que observamos en nuestra vida, como por ejemplo:

- La regularidad de alternancia entre la noche y el día, el sol y la luna, el verano y el invierno.

- La regularidad de sucesión de diferentes tipos de animales, su gestación, su vida y su muerte, su especie y sus tareas.

- La regularidad de la sucesión de las plantas, de los árboles, de las flores, de los frutos, de las hojas y de las diferentes especies.

- La regularidad de la sucesión de los siglos de la humanidad: generación tras generación.

Pero si hubiera otras divinidades con Allah, entonces todos estos sistemas serían corruptos en los cielos y las tierras, {Si hubiera habido en ellos otros dioses distintos de Allah, se habrían corrompido. ¡Gloria a Allah, Señor del Trono, Que está por encima de lo que cuentan!} (Los profetas: 22).

Por estas y otras razones, los musulmanes en la religión del islam testifican que no hay divinidad que merece ser adorada a parte de Allah; así que no hay señor aparte de Allah, ni rey aparte de Allah, y ninguna divinidad aparte de Allah, {Di: «Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres} (Los hombres: 1-3), él es el único, el inconquistable, él que no ha tomado campaña y no ha dado a luz y ni ha sido engendrado y nadie podría ser igual a él, nadie está asociado con él y ningún compañero con él comparte nada, ningún de sus aliado cuida su negocio, ni un participante que lo ayude, ningún intercesor puede interceder con él sin su permiso, por eso Allah había prohibido a sus servidores adorar otro que él:

Ni el sol, la luna, las planetas, las piedras, los árboles, los terneros, las vacas, los ángeles, los genios, los humanos, las almas, las tumbas, los piadosos, los sabios, los profetas, ni Jesús y ni Mohamed, ni sus parientes, sino al contrario él ordeno a todos los servidores que lo adoraran solo, que ellos cumplirán para él todos los actos de adoración, como:

La oración, la postración, la inclinación, las invocaciones, el recorrido circular, las peregrinaciones, el degollamiento y el sacrificio, el deseo, el miedo y la esperanza.

En cuanto a quien logra incluso una pequeña parte de una adoración a otro que a Allah, sería un incrédulo y no musulmán {¡Servid a Allah y no Le asociéis nada!} (Las mujeres:36).

La persona solo se convierte en musulmana cuando testifica con su lengua, su corazón y sus actos y con una fe cierta sin ninguna duda ni ambigüedad que: no hay divinidad que merece ser adorada aparte de Allah.





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