¿ Este universo tiene un Dios ?


   Juntos, participaremos en la búsqueda de la verdad para tratar de contestar a una pregunta " ¿Allah existe?".

 

Pienso que es el viaje intelectual más importante que cualquier persona, dotada de inteligencia, puede hacer en su vida.

Es un viaje agradable para el alma humana con el fin de observar ese aspecto espléndido que es la existencia.

Empezamos la observación cuidadosa de nuestros sentidos.

Activamos la observación cuidadosa de nuestros sentidos y la reflexión de nuestros espíritus, despertamos nuestro corazón para la búsqueda de las posiciones de la gracia y de la belleza en ese gran universo.

Los instrumentos de nuestra búsqueda y de nuestra investigación para llegar a la verdad serán los sentidos que nosotros todos poseemos, van a ayudarnos a hacer observaciones cuidadosas. Y nuestro cerebro que nos ayudará a reflexionar, a meditar y a concluir. Y, por último, un corazón que late con emociones y sensaciones sinceras.

Ninguna coacción se impone a los buscadores de la verdad y ningún esfuerzo, que supera su capacidad, se pedirá. Cada persona tiene el derecho, cualquier sea su nivel mental, intelectual y social, de llegar a la verdad aunque ignore todo sobre la constitución de las células del cuerpo humano, los componentes del átomo y el cambio de energía, y que no ha aprendido nada sobre las verdades de la astronomía y sus teorías.

Nuestra búsqueda de la verdad será en lo que sentimos de la realidad gracias a nuestros sentidos de:

1- nuestras almas humanas.

2- del universo alrededor de nosotros.

Esas verdades están expuestos a nuestros sentidos día y noche. No necesitan mucho conocimiento ni una larga reflexión, también no necesitamos materiales minuciosos y complejos.

Empezamos nuestro viaje buscando la verdad desde nuestra primera etapa:

Verdades en las almas

Detengámonos en la realidad de la vida y la muerte.

La regeneración de las células vivas igual que su muerte son los fenómenos más repetitivos en cada momento de la existencia, están expuestos a los sentidos del hombre y a su espíritu. Son al mismo tiempo el secreto que atormenta y que hace que la razón humana piense en una fuente no humana más allá de los seres creados.

Nosotros no sabemos nada, hasta ahora, sobre el secreto de la vida y de la muerte. En cambio, nos damos cuenta de sus aspectos en nuestra observación de los vivos y los muertos. También estamos obligados a atribuir este fenómeno a una fuerza que no es, en absoluto, de la misma naturaleza que las fuerzas que conocemos.

Claro, eres vivo. ¿Quién fundió esta vida para ti?

¿Quién ha creado ese nuevo fenómeno sobre esta tierra además de la naturaleza muerta?

La naturaleza de la vida es algo muy distinto de la naturaleza de la muerte que rodea los objetos inanimados. ¿Entonces de dónde viene?

¿De dónde vino esa vida que actúa sobre la tierra con un aspecto otro que el de la muerte? Viene de Dios el todopoderoso. Es la respuesta más directa. En cuanto a quien no lo admite, él podrá decir: "¿Entonces dónde está la respuesta?

Darwin, que es uno de los más eminentes científicos biólogos, había detallado su teoría sobre el origen de la vida, progresivamente, profundizando su búsqueda en sus detalles más profundos para llegar a la célula inicial, luego se detuvo allí.

Darwin ignoraba el origen de la vida en esa primera célula. Pero no quería admitir lo que debe ser reconocido por la percepción humana que insiste considerablemente en la lógica innata. Esa lógica dice: ¿Quién dio la vida a esa primera célula? No quería admitirlo no por causas científicas sino más bien por razones personales e históricas que se refiere a su relación conflictiva con la iglesia. Luego dijo: "La explicación de los orígenes de la vida por la existencia de un creador se corresponde con introducir un elemento sobrenatural en un modo meramente mecánico".

¿Cuál es el modo sobrenatural que afectaría el Creador?

Si la mecánica se refiere a las criaturas, es inadmisible para su creador. Él cura las almas de las criaturas, ellas viven y mueren y no sabemos cómo.  

Darwin, él mismo, esquiva la influencia de la lógica innata remitiendo cada cosa a "la primera causa". Él no explica cual es esta primera causa, ¿cómo la vida apareció? ¿Y quién posee -según su teoría que merece debate- la orientación de la célula inicial en el camino? ¿Quién la estableció en su forma actual y quién le permitió de evolucionar en este sentido y no en otro? Y eso es por su parte una fuga, un disparate y una astucia.

El secreto de la vida en sí mismo y por sí solo es un milagro, siempre lo ha sido y seguirá siéndolo. Es inconcebible que alguien intente o afirme dar la vida, la única explicación es que es el cumplimiento de un Creador.

¡Mira alrededor de ti como la vida se manifiesta! Lo ves en la planta que crece, en el huevo que eclosiona y en el feto que se convierte en un ser vivo.

Los seres humanos, colectivamente e individualmente, no tienen el poder de creerlo ni afirmar haberlo creado.

¿Los seres humanos han sido creados de la nada? ¿O ellos mismos son los creadores?

¡Oh buscador de la verdad, busques dentro, medita y contempla!

El hombre es la cosa más extraordinaria en este mundo. Es extraordinario en su configuración física, en el secreto de su organismo, la complejidad de su constitución espiritual y en los secretos de su alma. Es sorprendente en su apariencia y en su esencia. Él es la imagen de todos los elementos de este universo y la de sus secretos.

Siempre que el ser humano medite sus propias capacidades, él encuentra secretos que sorprenden y asombran: la formación de sus miembros, sus distribuciones y sus funcionamientos, el proceso de la digestión y de la absorción, la respiración, la circulación sanguínea, el corazón y el sistema cardiovascular, el sistema nervioso, su formación y su gestión del organismo, las glándulas, sus secreciones y sus relaciones con el crecimiento del cuerpo, su actividad y su regularidad. La armonía de todos esos órganos, sus funcionamientos conjuntos y complejos, sus cooperaciones y sus entendimientos perfectos no dejan ningún espíritu sano concluir que esto es el fruto del azar.

Cada órgano y cada célula, por pequeños que sean, deja el espíritu afligido ante el milagro de la vida.

La percepción humana junto con el procedimiento de conservación de informaciones y sus almacenamientos en las zonas específicas del cerebro. Toda esa cantidad de información, todas esas imágenes almacenadas y clasificadas. ¿Dónde y cómo esas imágenes, esas visiones, esos espectáculos se han fijado en nuestra memoria? ¿Y dónde y cómo les recordamos cuando les rememoramos?

Lo mismo se aplica para los secretos de la especie humana en su reproducción y su sucesión. Cada célula tiene dentro de ella las características más complejas de la especie humana. Es el mapa de identidad genética que tiene en ella todas las características de los padres y de los bisabuelos. ¿Dónde residen esas características en esa pequeña célula? ¿Cómo se guía por sí misma, en un largo camino histórico para dejar una marca a la perfección dentro del recién nacido?

Observamos el momento cuando el recién nacido empieza su vida en la tierraa través de los años, se independiza de su madre y empieza a contar con sí mismo.

Toda esa evolución muy minuciosa y precisa, sorprende y desconcierta los espíritus inundando nuestra alma de oleada de estupor y de convicción profunda que ni el corazón ni el alma pueden ignorar.

Observamos también el momento en que la lengua del bebé se mueve para pronunciar letras, sílabas, palabras, frases y así el lenguaje se establece. Palabras que tienen un sonido y un sentido precisotodo eso nos deja sin palabra, impresionados. Efectivamente todo eso es extraordinario, pero pierde su impacto y se vuelve ordinario porque es redundante. Sin embargo, hacer una pausa, meditar ante este momento con el fin de regenerar su impacto porque, es ciertamente un milagro increíble que demuestra una capacidad que solo sería la de un Creador.

Y cualquier particularidad en la vida de esa criatura nos sitúa ante un milagro que siempre nos sorprende.

Cada criatura es un universo a descubrir por sí solo, es un espejo que refleja todo este universo en una imagen particular que no se reproduce a través de los siglos. Cada ser no tiene semejante entre todos los de su propia comunidad étnica, es único en su forma y sus rasgos, su cerebro y sus percepciones de la realidad, en la expresión de su alma y de sus sensaciones. En ese extraordinario museo de la raza humana que incluye millones y millones de seres, cada miembro es un modelo especial y una edición única que no se reproduce a través de la que, además, desfila toda la existencia en una imagen y una percepción, que también no se reproduce junto con la huella digital que es única durante todas las épocas.

Esos momentos de meditación sobre las caras de los seres humanos, sus características, sus movimientos y sus hábitos son momentos agradables que pasa el hombre en búsqueda de verdad sin ningún prejuicio ¿Quién ha creado este ser humano fantástico?

Las verdades del universo

Pasamos a nuestra segunda etapa en el viaje más importante del hombre en su vida" Las verdades del universo".

Cuando el hombre recorre con perspicacia -según sus capacidades- ese gran universo, de ambos partes, se muestran ante él las huellas de esa potencia creativa y planificadora en cada ser, pequeño o grande, del átomo único a los cuerpos más grandes y de una sola célula a las formas de existencia más elevadas en este universo.

Este gran universo se compone de numerosos átomos y células. Cada ser interacciona en ello o negocia con las otras criaturas, y todas funcionan, individualmente y en grupo, dentro del ámbito de lo que les son más propios en sus instintos y sus formaciones, en la comprensión y la armonía, todo el tiempo y sin pausa.

Esto demuestra claramente que la naturaleza de estas criaturas no es un absurdo ni es una coincidencia a tontas y a locas.

¿Quién ha dado la existencia a cada criatura?

¿Quién ha creado esa belleza en ella?

¿Quién es el responsable que la ha guiado hacia la función por la que ella ha sido creada?

Observamos esa Tierra

Ese planeta que fue concebida para recibir la vida, que incluye lo que es necesario para protegerla de manera inigualable según nuestros conocimientos de este universo increíble. Ese planeta contiene estrellas y planetas cuyo número conocido solo- es mínimo en comparación con lo desconocido- corresponde a cientos de millones de galaxias, cada una de ellas contiene cientos de millones de estrellas, y los planetas dependen de esas estrellas.

Y con esos números que no podemos contar, la tierra es casi la única a recibir ese tipo de vida y a protegerlo. Y si solamente una de esas incontables propiedades de la tierra no hubiera sido, ese tipo de vida no existiera.

Si su tamaño cambiaría al crecer o al disminuir, si la posición del sol cambiaría aproximándose o alejándose.

Si el tamaño del sol cambiaría y el grado de su temperatura disminuiría o aumentaría.

Si la inclinación de la tierra cambiaría con respecto a su eje aquí o allá. Si su movimiento cambiaría en velocidad o lentamente.

Si el tamaño de la luna cambiaría siguiendo la tierra o alejándose de ella.

Si el porcentaje de agua, de aire y de humedad cambiaría al aumentar o al disminuir.

Si y si y similes de situaciones conocidas y desconocidas que controlan la posibilidad de ese tipo de vida y su protección.

¿No es realmente esas verdades que se imponen a nuestros sentidos cada día?

¿Quién ha creado la tierra?

¿Quién le ha dado todas esas características?

Después, esas subsistencias conservadas en la tierra para los seres vivos que viven en su superficie, en los aires, en el agua, dentro de las cuevas y de las cavernas o las que huyen dentro de la tierra y en sus profundidades. Esas subsistencias complejas y simples que aparecen en distintas formas y tipos: que crecen de la tierra, vuelan por los aires, nadan en el agua, otros que proceden del sol y otros mundos conocidos y desconocidospero todos proceden según una gestión y una voluntad que había creado ese medio ambiente para ese tipo de vida al equiparle con todo lo que es necesario para todas esas innumerables especies.

¿Quién presta esas subsistencias?

Medita sobre la variedad de estos paisajes dondequiera que tu ojo pueda plantearse y donde tus pies pueden llevarte. Esas maravillas son inagotables: barrancos y llanuras, valles y montañas, océanos y mares, ríos y estanques. Las diferentes tierras vecinas, los espacios verdes de frutos, de granos y de palmeras.

Detrás de todos estos espectáculos, hay ciertamente una mano ingeniosa y transformadora que gestiona y no deja de innovar y de modificar. El ser humano deja pasar todos esos paisajes cambiantes constantemente, delante de una parcela de tierra árida, después fértil y luego observa la cosecha cuando la tierra se transforma dando frutosuna sola tierra y todos esos cambios que se alternan.

¿Quién ha concebido ese espectáculo hermoso y perfecto?

Estimado buscador de la verdad, medita conmigo sobre esas variedades de seres vivos sobre esta tierra: las plantas, los animales, los pájaros, los peces, los reptiles y los insectos. Toda esa creación cuyo número exacto de especie es desconocido sin hablar del número de estos seres que es imposible de cuantificar. Cada ser entre ellos constituye una nación de pleno derecho y cada ser es una maravilla y un milagro por sí solo.

Cada animal, cada pájaro, cada reptil, cada insecto, cada parásito, cada planta, cada pétalo de flor y cada tallo de junco.

¿Quién ha creado esa extraordinaria diversidad?

Hagamos una pausa y miramos el cielo

Veamos el espectáculo de las estrellas en el cielo, su belleza infinita que inunde los corazones. Una belleza constante que se repite cada día en cada momento y en todo momento del día y de la noche, desde el amanecer al anochecer en una armonía perfecta pasando de la claridad de las nubes a la oscuridad de la niebla. Los colores del cielo se multiplican según la diversidad del clima y del medio una perfección absoluta, una belleza asombrosa.

En este espacio enorme, la vista no se cansa de su alcance, aunque no alcance su horizonte. Un esplendor extremo de la creación perfecta. Una belleza que cada persona puede contemplar y alegrar sus sentidos de este espectáculo hermoso que deja sin palabras el que trata de describirlo.

Este cielo con su alcance y su esplendor último nos remite a nosotros mismos e impone la cuestión de su existencia.

Aquí, me detengo, con usted querido lector en búsqueda de verdad, a nuestra última fase

Después de nuestra exploración que sentimos con nuestros sentidos, nuestra inteligencia y nuestro corazón en búsqueda de las verdades del alma humana y las verdades del universo que nos rodea.

Aquí, os enviamos una pregunta pertinente que se plantea para cada uno de nosotros, en cada momento de nuestra vida

¿El hombre proviene de la nada?

¿Se creó a sí mismo?

¿Quién creo los cielos y la tierra?

Nadie entre las criaturas se atrevería a afirmar que es la causa de la vida y de la creación. Y si esa hipótesis no puede existir en virtud de la lógica innata, entonces solo queda la verdad que el Corán revela el conjunto de todo lo que existe es la creación perfecta de Allah el único que no tiene socio en la creación, lo que implica que es el Único digno de ser adorado.

Es Allah, aquí están las huellas de su divinidad y las pruebas de su existencia tal como aparecen en este universo a través del ser humano, las fases de su desarrollo que los hombres conocen hoy y del que el Corán trata.

Esas criaturas diferentes por sus razas, sus tallas, sus formas, sus propiedades, sus apariencias, sus funciones y sus característicaspero todas están sujetas a la misma ley, todas en armonía orientadas hacia la misma fuente que les gestiona, y se orientan hacia esta fuente en una obediencia y una sumisión completa.

Es Allah solo quien creo los cielos y la tierra y lo que hay dentro. Él solo merece ser caracterizado por el hecho que es "Allah, creador de todas las cosas".