OH HOMBRE !......¿ Por qué no elogiáis a Allah ?


   En este universo, cosas importantes se ofrecen al ser humano sin su intervención y sin serle sometidas. El ser humano es incapaz de ofrecerse las necesidades vitales de su vida.

Así, el sol proporciona el calor y da la vida a la tierra sin contrapartida y sin la intervención del ser humano.

La lluvia cae del cielo y te procura agua limpia sin ningún esfuerzo por tu parte y sin que tengas cualquier poder para hacerla caer.

El oxígeno te rodea, lo respiras sin ningún esfuerzo, pero no tienes ningún poder sobre él.

Para que la tierra te dé frutos, sólo tienes que sembrar semillas y regarlas y así es como cobran vida sin tu acción.

La noche y el día se suceden para que puedas dormir, descansar, y para que puedas hacer esfuerzos para tu vida. Sin embargo, tú no eres el que ha creado la luz del día y tú no eres tampoco el que ha creado la oscuridad de la noche.

Pero, descansas la noche y trabajas el día sin que intervengas en el movimiento del universo que te rodea. Gracias al sol y a la luna puedes situar en el tiempo y tú no eres el que ha creado el principio del tiempo y su transcurso.

Todas esas cosas y otras incontables no han sido establecidas por el ser humano, pero han sido colocadas en el universo para satisfacerle sin que haga ningún esfuerzo.

Por todos esos beneficios que ha sometido al ser humano ¿no deberíamos alabar a Allah (al hamdoulilah)? ¡Claro que sí! Todo eso requiere elogiarle.

Nadie, a pesar del alto nivel científico que había alcanzado, puede afirmar que ha creado el sol, las estrellas, la tierra, que ha inventado las leyes del universo o que le había dado, su atmósferao bien que se había creado sí mismo o que había creado los demás.

Todas esas obras maestras nos demuestran la existencia de un Creador Poderoso. Él es el que ha generado y creado. Entre esas pruebas, algunas son estáticas, para recordarnos cada momento, la existencia del Creador. Otras son móviles, para que sus movimientos nos saquen de nuestra distracción y llaman nuestra atención hacia el Creador de ese gran universo.

El sol sale por la mañana y nos recuerda el milagro de la creación, y baja por la noche para demostrar la grandeza del Creador. La sucesión de la noche y del día sucede aquí, cada día, para que nos preocupemos y para que despertemos.

La lluvia cae del cielo para recordarnos la divinidad del que la hizo caer.

El trigo sale de la tierra regada por la misma agua para recordarnos el poder de Allah. Ese fenómeno no ha requerido a él la colección de herramientas, de materiales y de empleados, pero este hecho es sencillo: es un agua única que nos ha dado un gran número de especies caracterizadas por colores, formas, gustos, olores y características diferentes entre sí. Luego, cuando llega la temporada de la cosecha, los frutos y las cosechas desaparecen. Después, la temporada de la siembra aparece de nuevo.

Cualquier cosa móvil en ese universo nos plantea cuestiones cuando olvidamos, y nos enseña que existe sin ninguna duda un Creador Poderoso.

Son obras maestras de Allah en su universo y que exigen su elogio. La vida que Allah nos ha dado, y los signos que había propagado en su universo, nos señala que ese universo es el resultado de un Gran Creador.

Antes de crearnos, Allah creó todas esas beneficencias para que sean el preámbulo que nos lleva a elogiarle. Él ha creado para nosotros los cielos, la tierra y nos ha dado agua, aire y ha depositado en la tierra esas subsistencias suficientes, hasta el día del juicio final. Esa beneficencia necesita alabanzas, porque Allah ha creado las subsistencias antes de la existencia del ser humano. Cuando el hombre fue creado, las beneficencias divinas ya existían para llenarlo. Si esas beneficencias no habían precedido la existencia del hombre y habían sido creadas después de él, él hubiera perecido en espera su llegada..

Asimismo, el regalo de Allah al hombre cuando lo cree en el útero de su madre. Él encuentra un útero preparado para recibirlo y una comida suficiente durante todo el embarazo. Cuando nació, Allah le depositó en el pecho de su madre, leche que fluye cuando tiene hambre y deja de fluir cuando está satisfecho, y seca completamente cuando la lactancia termina.

Él encuentra padres que le dan los recursos necesarios para su vida hasta que sea autónomo. Todo eso ocurre antes de que la persona llegue a asumir sus obligaciones (la pubertad) y antes de que pronuncie: "al hamdoulilah", alabanzas a Allah.

Así, nos damos cuenta de que las beneficencias siempre preceden el que ellas alcanzan. Cuando el hombre dice "al hamdoulilah", es porque las causas del reconocimiento están presentes en el universo y han precedido su existencia. Sin embargo, cualquier cosa en este universo requiere el reconocimiento. Aunque, el hombre elogia lo que existe y descuida el que le había creado.

Cuando ves, por ejemplo, una flor hermosa o cualquier criatura de Allah, sientes en ti esa belleza y la elogias diciendo: "¡Qué hermosa es la flor! ¡Qué hermosa es la joya! ¡Qué hermosa es la criatura!", pero la criatura que elogias no se ha atribuido ese carácter de belleza. Ninguna cosa en ese universo puede atribuirse cualquier carácter de belleza. Pero, el que le había dado esa belleza, es Allah el Todopoderoso. Entonces, no debemos elogiar la criatura y olvidar elogiar el Creador. En cambio, debes decir: "alabanza a Allah que ha creado en ese universo y en la precisión de su creación hay lo que nos recuerda la grandeza de su Creador".

La línea de conducta de Allah exige que le alabemos, porque Allah había revelado su línea de conducta para guiarnos hacia el camino correcto y alejarnos de lo malo.

Ese enfoque revelado a sus mensajeros nos da a conocer quién es Allah, nuestro creador y creador de ese universo que nos ha concebido. La precisión de la creación y su grandeza nos indican la existencia de un gran creador, sin por ello decirnos quién es, y tampoco lo que quiere de nosotros. Por eso Allah había enviado sus emisarios para decirnos: "el que ha creado ese universo y nos ha creado es Allah, y eso requiere que le alabemos y que le adoremos a él únicamente, sin socio".

La línea de conducta de Allah que es el sagrado Corán, nos ha revelado: lo que Allah espera de nosotros y como debemos adorarle. Gracias a eso, podemos realizar nuestro viaje en la vida de acá con corazones tranquilos, en paz y salvos del dolor de la confusión. Eso requiere que le alabemos.

Ese enfoque de Allah nos ha iluminado el camino, y ha establecido para nosotros leyes para un estilo de vida que debemos seguir. Allah no hace diferencias entre la gente y no tiene preferencia por alguien excepto por su piedad. Todos somos iguales ante Allah el Todopoderoso.

Entonces, la legislación de Allah, sus palabras, su predestinación proceden todos de Allah. Pero las leyes humanas se caracterizan por inclinaciones, preferencias por algunas personas y quitan los derechos a unos para darles a otros. Por eso, nos parece que cada línea de conducta humana contiene una injusticia humana.

En los estados comunistas, son los miembros del Comité Central que son los mayores propietarios de riquezas y facilidades, mientras que el pueblo vive en la miseria. La razón es que los que han establecido las leyes, lo han hecho según sus pasiones. Ellos han antepuesto sus intereses por encima de todo. Lo mismo ocurre en los estados capitalistas, donde los propietarios del capital se apropian todas las riquezas.

Pero, cuando Allah nos ha revelado su línea de conducta, él ha decidido con justicia entre la gente, y había dado a cada uno lo que es suyo. Él nos ha enseñado como la vida se vuelve correcta en este mundo cuando está lejos de la pasión humana y sometida a la justicia divina. Eso requiere alabanzas.

Allah merece nuestros elogios, porque no toma nada, pero nos da mucho. De todos los tiempos, la gente había tratado de explotar sus semejantes, porque tienen ansias de sus riquezas. Allah, en cambio, no necesita lo que poseemos. Él posee las reservas de todas las cosas, conforme a sus palabras -el todopoderoso-:

{ وَإِن مِّن شَيْءٍ إِلاَّ عِندَنَا خَزَائِنُهُ وَمَا نُنَزِّلُهُ إِلاَّ بِقَدَرٍ مَّعْلُومٍ } [ الحجر : 21 ]

"No hay nada de que no dispongamos Nosotros tesoros. Pero no lo hacemos bajar sino con arreglo a una medida determinada" [Al-Hijr: 21].

Allah da sin parar a sus criaturas y estas últimas no dejan de recibir sus bendiciones. Es como si la sumisión a Allah te concediera, pero no toma nada de ti. Todo eso requiere elogios.

Allah, a pesar de su donación, le gusta que el hombre le pide, le invoca y solicita su ayuda. Eso requiere elogios, porque él nos protege de la humillación en ese mundo. En efecto, si pides cualquier cosa a una persona poderosa, te concertará una cita y un plazo para la reunión. Él puede que se aburra de tu presencia y que se pone de pie con el fin de poner fin a la reunión. Mientras que la puerta de Allah, el todopoderoso, siempre está abierta. Levantas las manos al cielo cuando quieres, y rezas cuando quieres, solicitas lo que quieres, y Allah te da lo que pides si es bueno para ti y te priva si es un mal para ti.

Allah te ordena rogarle y pedirle y dice:

{ وَقَالَ رَبُّكُمُ ادعوني أَسْتَجِبْ لَكُمْ إِنَّ الذين يَسْتَكْبِرُونَ عَنْعِبَادَتِي سَيَدْخُلُونَ جَهَنَّمَ دَاخِرِينَ } [ غافر : 60 ] ، ويقول سبحانه وتعالى : { وَإِذَا سَأَلَكَ عِبَادِي عَنِّي فَإِنِّي قَرِيبٌ أُجِيبُ دَعْوَةَ الداع إِذَا دَعَانِ فَلْيَسْتَجِيبُواْ لِي وَلْيُؤْمِنُواْ بِي لَعَلَّهُمْ يَرْشُدُونَ } [ البقرة : 186 ]

" Vuestro Señor ha dicho: "¡Invocadme y os escucharé! Los que, llevados de su altivez, no Me sirvan entrarán, humillados, en la gehena" [Ghafir: 60].

Y Allah el muy alto dice:

"Cuando mis siervos te preguntan por Mí, estoy cerca y respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mi! Quizás, así, sean bien dirigidos." [Al baqarah: 186].

La donación de Allah no se reduce, y sus cajas jamás se vacían. Allah da a las criaturas todo lo que le piden para que puedan vivir fácilmente en este mundo.

Entonces, la donación junto con la privación de Allah -el todopoderoso- requieren elogios.

Allah dice en su sagrado Corán:

{وَلَوْ بَسَطَ اللَّهُ الرِّزْقَ لِعِبَادِهِ لَبَغَوْا فِي الْأَرْضِ وَلَكِنْ يُنَزِّلُ بِقَدَرٍ مَا يَشَاءُ إِنَّهُ بِعِبَادِهِ خَبِيرٌ بَصِيرٌ} [الشورى: 27]

"Si Allah dispensará el sustento a Sus siervos con largueza, se insolentarían en la tierra. Lo que hace, en cambio, es concederles con mesura lo que quiere. Está bien informado sobre sus siervos, les ve bien" [Ash-Shoura: 27].

La existencia de Allah requiere alabanzas y su esencia merece alabanzas. Si no había la justicia divina, la gente sería tirana e injusta. Cuando Allah castiga el opresor es para hacer de él un ejemplo para los demás, para que la gente tenga cuidado de oprimir los demás.

Cualquier persona que escapa del castigo por sus pecados, su opresión y su tiranía en este mundo, encontrará a Allah en el más allá para que le castigue por sus acciones. Esto requiere elogios. Que el oprimido sepa que obtendrá su recompensa y que su corazón se alivie y se console, porque un día él encontrará a su opresor y Allah le llevará a tomar su venganza. Él no será entristecido por la melancolía y estará aliviado de la amargura y de la tristeza, porque él sabe que Allah asume la responsabilidad de su universo y que nadie escapará a su justicia.

Cuando decimos: "Al hamdoulilah", (alabanzas a Allah), con eso expresamos emociones tan distintas. En su conjunto, expresan la adoración, el amor, el elogio, el agradecimiento y la gratitud a Allah. Muchas de esas emociones llenan el corazón después de la pronunciación de "al hamdoulilah", incluyen elogios que no están en condiciones de expresar la gratitud y el agradecimiento a Allah, como se debe, teniendo en cuenta Su perfección y sus beneficios.

Esas emociones vienen del alma, se establecen en el corazón, desembocan de todos los órganos hacia el universo.

"AL HAMD" (las alabanzas), no son meras palabras que se repiten frecuentemente. Primero pasan por el corazón donde se arraigan y lo ponen en todas sus emociones. Luego, ellas mueven hacia los órganos y me incitan a levantarme para agradecer a Allah mediante oraciones. Todo mi cuerpo se pone a temblar, una lágrima sale de mi ojo, y toda esa emoción afecta los que me rodean.

Si examinamos toda nuestra vida, cada movimiento en esa vida requiere elogiar a Allah.

Cuando despertamos de nuestro sueño y nos enteramos de la muerte de algunas personas durante su sueño, eso merece alabanzas a Allah porque él es quien nos ha devuelto nuestra alma. Cuando despertamos de nuestra cama, es Allah quien nos da el poder de hacerlo, y sin su voluntad, no podríamos ponernos de pie. Todo eso requiere elogios.

Cuando tomamos el desayuno, es por la generosidad de Allah, que nos ha sometido la comida, la había creado, la hizo crecer y nos la ha concebido. Eso requiere alabanzas.

Cuando salimos de la casa para ir a trabajar, Allah nos facilita los medios de transporte -que los teníamos o no- y los pone a nuestra disposición, alabanzas a él. Es Allah quien ha dado a nuestra lengua el poder para hablar para permitirnos comunicar, sino nos habría creado mudos. Eso merece alabanzas, Allah nos facilita un trabajo para permitirnos ganarse la vida humildemente y legítimamente. Eso requiere alabanzas.

Cuando volvemos a casa, encontramos a nuestros cónyuges y disfrutamos de nuestros hijos. Eso requiere alabanzas.

Entonces, cada movimiento por parte del hombre en este mundo, requiere elogios. Es por eso que el hombre debe siempre ser laudatorio.

" Alabanzas a Allah" quiere decir alabar la divinidad. La palabra Allah significa "el adorado de derecho". La adoración es una responsabilidad que se encomienda a un individuo. Esa responsabilidad es un orden de Allah a sus siervos. Alabanzas a la divinidad de Allah que nos ha creado de la nada y nos ha alimentado de la nada. En efecto, todas las personas elogian al generoso, a diferencia de la responsabilidad que puede ser pesada para algunas personas. Si la gente hubiera entendido el valor de esa responsabilidad en la vida, ella habría alabado a Allah que le ha ordenado de "hacer" y de "no hacer", porque eso le impide las incoherencias en su vida activa.

Los movimientos de la vida fluyen homogéneamente y se apoyan mutuamente.

Entonces, la primera bendición es que el adorado nos transmitió la línea de conducta que debemos tener ante su adoración y la segunda bendición es que es el Señor de los mundos.

En la vida de acá encontramos el obediente y el rebelde, el creyente y el ateo. Los que aprovechan la oferta "divina" son creyentes, mientras que todo el mundo aprovecha la oferta "señorial". Alabamos a Allah para la oferta divina y la oferta señorial, porque él es el que ha creado y él es el Señor del universo.

El universo entero no puede transgredir su poder. Que la gente de este mundo se tranquilice, porque las bendiciones se les ofrecen mediante su donación señorial. El sol no puede ponerse y decidir no salir. Las estrellas no pueden colisionar y la tierra no puede rechazar la germinación del trigo. La atmósfera no puede tampoco alejarse de la tierra y dejar que se asfixia la gente.

Por consiguiente, Allah el alabado y el alto, quiere tranquilizar a sus siervos que es el señor de todo lo que existe en el universo. Ninguna fuerza al servicio del hombre puede abstenerse de servirle, porque Allah -el todopoderoso- tiene plenos poderes sobre su universo y sus criaturas. Él es el señor del universo y esto requiere alabanzas.

Allah -el alabado y el muy alto- somete al hombre cualquier cosa útil y, además, hace que sea el maestro en su universo. En consecuencia, el hombre creyente no teme al futuro. En efecto, ¿cómo podría tener miedo del mañana, mientras que Allah es el señor del universo?

Allah debe ser alabado porque es el señor del universo. Nada en su universo puede escapar a su voluntad ineluctable. En cambio, la recompensa del don divino será en el más allá. Este mundo es el lugar de las pruebas para probar la fe del individuo y el más allá es el lugar de la recompensa. Si ciertamente, algunas personas no adoran a Allah, esas últimas están en el mismo plano que los creyentes con relación al don señorial en este mundo. Sin embargo, en el más allá, sólo los creyentes recibirán el don divino. Las bondades de Allah están reservados a los habitantes del paraíso y sus donaciones serán para los que han creído.

Debemos saber que todo el universo está enojado con el hombre. Ese universo sometido, y que nos sirve por obligación y servidumbre, se enoja cuando ve a los pecadores. ¿Cómo podría ser de otra manera mientras que ese universo que se le obligue a subordinarse a los órdenes divinos y servirnos, ve al individuo que sirve desobedecer a Allah que nos lo ha sometido?

Si todas las bendiciones de Allah merecen alabanzas, {el señor del día del juicio final} merece las alabanzas más espléndidas. En efecto, si el día del juicio final no existía, los que habían hecho mucho daño habrían sido salvados sin ser juzgados por lo que habían cometido. Sin embargo, el que había hecho las obligaciones y las adoraciones que le incumben y se había abstenido de muchos placeres de la vida de acá para satisfacer a Allah, ha sufrido dificultades en la vida terrenal. Sino porque Allah el todopoderoso- es {el señor del día del juicio final}, había dado el equilibrio al mundo. Esa posesión del día del juicio final ha protegido el débil, el oprimido y ha conservado el derecho en el universo de Allah.

Lo que ha impedido que ese mundo se convierta en una selva en la que el más fuerte mata al más débil, el opresor al oprimido, es la existencia del más allá, del juicio, y el hecho que Allah juzgará a sus criaturas.

La rectitud del hombre honesto que sigue la línea de conducta promulgada por Allah, es una bendición para los demás, porque teme a Allah, da a cada uno que tiene derecho lo que es suyo, perdona y muestra indulgencia. Entonces, todo su entorno aprovecha su nobleza y su apoyo al derecho y a la justicia.

En cambio, la persona rebelde, afecta la comunidad, porque nadie escapa a su crueldad y a su tiranía. Es por eso que {el señor del día del juicio final} es la balanza. Sabes que el que hace daño en la tierra, el más allá le espera. No podrá escapar de él, cualquier que sea su poder y su raza. Sabes eso con total seguridad, porque la justicia de Allah alcanzará cualquier opresor.

Podemos seguir así sin fin, porque las bendiciones de Allah son innumerables y sin límite. Cada una de ellas nos prueba la existencia de Allah, y nos reafirma en la fe de un creador innovador para ese universo y que nadie puede decir que ha creado el mundo o lo que contiene. Entonces todo depende de Allah.

AL HAMDOULILAH -alabanzas a Allah- porque había puesto en nuestras almas la fe innata luego la ha consolidado mediante una creencia razonada gracias a los signos presentes en su universo, y eso, para que le supliquemos sin darle cualquier socio.

  • Mi referencia para preparar ese tema es la exégesis del capítulo Al Fatiha, escrito por el Sheikh Mohammed Chaaraoui- que Allah le conceda misericordia.